Quiénes somos

La Federación Nacional de Órdenes de Profesiones de Enfermería (hasta el 15 de febrero de 2018 de los Colegios Ipasvi) es un organismo de derecho público no económico, que actúa como un órgano subsidiario del Estado, establecido por la Ley nº 1049 de 29 de octubre de 1954, y regulado por el Decreto Legislativo nº 233 de 13 de septiembre de 1946 y el posterior Decreto Presidencial nº 221 de 5 de abril de 1950, modificado por la Ley nº 3 de 11/1/2018.

La Federación, a nivel nacional:

  1. tiene la representación de la profesión de enfermería en interés de los miembros y ciudadanos que se benefician de las habilidades que la pertenencia a una Orden en sí misma certifica;
  2. La protección a nivel nacional de los intereses públicos, garantizados por la ley, relacionados con el ejercicio profesional;
  3. coordina y promueve las actividades de las respectivas Órdenes Provinciales.

El órgano de supervisión de la Federación es el Ministerio de Salud.

Para el ejercicio de su actividad, en cualquier forma legal, el enfermero tiene la obligación de inscribirse en el Registro competente detenido por las Órdenes Provinciales.

Para más información visite
www.fnopi.it

La colección #nocongliinfermieri: la colección de fondos para crear un fondo de solidaridad

¿Por qué? Nosotros con las enfermeras…

Como todos sabemos hasta ahora, las enfermeras de la pandemia COVID-19 han desempeñado, y siguen haciéndolo, un papel fundamental que ha aportado su nivel de profesionalidad, pero sobre todo su nivel de humanidad y cercanía a los ciudadanos ante los ojos de todos.

Ninguno de ellos se retracta de ayudar y asistir a las personas en sus momentos de necesidad, incluso a riesgo de su propia salud y en algunos casos de sus vidas.

Riesgos para la salud

De hecho, hasta la fecha, el número de enfermeras con resultados positivos (unas 300 en los últimos 30 días) supera ya las 15.000 unidades (entre los trabajadores sanitarios con resultados positivos en COVID-19, las enfermeras superan el 52%) y, lamentablemente, las muertes han aumentado exponencialmente con el empeoramiento de la crisis.

Estas cifras son muy altas, considerando las casi 180.000 enfermeras directamente involucradas, aunque en diferentes formas, en la batalla contra esta pandemia.

Fatiga, estrés, aislamiento social

No debe pasarse por alto que, además de los riesgos para su propia salud, el personal de enfermería es muy consciente del aislamiento social al que se enfrenta, teniendo que desprenderse inevitablemente de sus afectos durante un tiempo que no puede determinarse de antemano para no propagar el virus.

Y sin embargo, para todos ellos, el objetivo principal esdeclarado es volver al servicio para poder dar su apoyo indispensable a la causa de nuevo.

Apoyo que se concreta, como ya ha podido comprobar toda la opinión pública, en la masacre de los desplazamientos y el estrés emocional que implican repercusiones inevitables en la esfera psicofísica de los operadores (desde las enfermedades vasculares a las del aparato gastroentérico hasta el síndrome de agotamiento con formas depresivas extremas que pueden incluso llevar al suicidio, como desgraciadamente ha sucedido recientemente).

Una situación en el límite de la tolerabilidad que ahora está generalizada y que corre el riesgo de causar consecuencias negativas también en aquellos que necesitan toda la profesionalidad y la atención que cada profesional de la salud debe garantizar: los pacientes.

Graves dificultades materiales

A esto se suman todas las molestias materiales para quienes deben abandonar sus hogares para ir a trabajar lejos de su residencia a fin de responder a las emergencias debido a la escasez de personal en las zonas más afectadas por el COVID-19, es decir, los que se enferman y necesitan aislamiento en un lugar que no sea su hogar familiar.

Por último, no podemos olvidar a las ahora desafortunadamente cada vez más numerosas familias de enfermeras que murieron debido a la infección del Coronavirus en el desempeño de sus funciones.

Las familias que, además de tener que hacer frente a la tragedia de la pérdida de un esposo o esposa, un padre o madre, un hijo o hija, corren el riesgo de encontrarse en situaciones de grave dificultad económica y financiera debido a la desaparición repentina de quien contribuía significativamente a la subsistencia de la familia.

DONACIÓN EN LÍNEA o por transferencia bancaria a nombre de Iban IT91P0326803204052894671510 a nombre de la FEDERACIÓN NACIONAL DE ORDENADORES NACIONALES DE PROFESIONALES INFERIORES.
Causa del pago: Fondo di Solidarietà NOI CON GLI INFERMIERI

Para información y asistencia escriba a dona@fnopi.it o llame al 06 46200.147

100%

El monto total de las donaciones irá a las enfermeras y sus familias.

Todos los gastos de gestión del proyecto, de hecho, se cargarán única y exclusivamente a la FNOPI.
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